Un restaurante dominicano no quiebra por falta de clientes: se descuadra por lo que sale sin quedar registrado. Y siempre son los mismos tres sitios.
La comanda que se anotó a mano, se traspapeló y llegó a la cocina sin llegar a la cuenta. Impresa desde el sistema, sale una vez y queda cobrada.
El inventario de barra baja con cada venta. Si lo que salió no cuadra con lo que se cobró, se ve.
Las devoluciones y anulaciones quedan con el nombre de quien las hizo. Es lo primero que se mira cuando falta dinero en la caja.
Cuando la mesa pide la cuenta, no hay tiempo de sacar cuentas. El sistema lleva qué mesa está ocupada, qué consumió y cuánto lleva, divide la cuenta cuando el grupo paga por separado, y calcula la propina legal dentro de la cuenta.
Al cierre, cada mesero tiene su turno con lo que vendió y lo que cobró. Sirve igual para un salón con mesas que para una barra o un pica pollo.
Estamos en Santo Domingo Este. Vamos al local, cargamos el menú con sus precios, dejamos la impresora de cocina conectada y enseñamos a los meseros y a quien está en la caja. En el resto del país lo coordinamos contigo.
Además de lo específico de tu tipo de negocio, el sistema incluye la base completa: comprobantes fiscales, inventario, clientes, proveedores, compras, reportes y usuarios con permisos. La caja se trabaja desde el punto de venta.
Ver todas las funcionesUno que mande la comanda a cocina, controle las mesas, divida la cuenta, calcule la propina legal y lleve el inventario de la barra, además de emitir los comprobantes fiscales de la DGII. Si el sistema no calcula la propina legal, en un restaurante dominicano no sirve.
Sí. Estamos en Santo Domingo Este y en la zona oriental vamos al local a cargar el menú, dejar conectada la impresora de cocina y enseñar a los meseros y a quien está en la caja. En el resto del país lo coordinamos contigo.
Sí, la comanda se imprime donde tiene que salir. Se acabó el papelito y el grito, que es de donde salen la mitad de los errores de un servicio.
Sí. La cuenta de la mesa se divide y cada quien paga lo suyo, en efectivo, tarjeta o transferencia.
Sí: qué mesa está ocupada, qué consumió y cuánto lleva. Sirve igual para un salón con mesas que para una barra.
Sí. Cada uno entra con su usuario y hay cierre de turno con lo que vendió y lo que cobró.
Sí, el stock baja con cada venta. Es lo que permite saber si lo que salió de la barra cuadra con lo que se cobró.
Sí, con la secuencia de NCF que exige la DGII y facturación electrónica cuando te toque emitirla.
Depende de cuántas cajas, si necesitas impresora en cocina y cuántas mesas manejas. Escríbenos por WhatsApp y te damos el precio de tu caso.
Cuéntanos qué vendes y cómo trabajas hoy. Te decimos qué sistema te sirve y cuánto cuesta, sin compromiso.
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