El stock baja solo con cada venta y sube con cada compra. Sabes qué tienes, qué te falta y cuánto vale lo que hay en el almacén.
Casi todo negocio dominicano lleva su inventario en una hoja de Excel o en la cabeza del dueño. Funciona hasta que hay dos personas vendiendo, dos almacenes o mil productos. Ahí empieza a fallar, y siempre falla igual: hay cosas que no aparecen y cosas que sobran.
Baja con cada venta y sube con cada compra. Nadie tiene que ir a descontar nada a mano después.
Cada uno con su existencia por separado, para saber dónde está lo que buscas.
El sistema te avisa de lo que se está agotando antes de que un cliente te lo pida y no lo tengas.
Si ya los tienes en Excel o en otro sistema, se importan. No hay que teclear el catálogo de cero.
Se hace un conteo inicial y el sistema arranca con los números reales de tu almacén.
Costos, precios de venta, códigos de barra y los almacenes que uses.
Con tus productos y tus precios en pantalla, no con un ejemplo genérico.
Cuando un negocio dominicano descubre que le falta mercancía, casi siempre busca al culpable. Pero el faltante rara vez viene de un solo sitio, y por eso no se arregla vigilando más:
Se despachó al apuro, se anotó "después lo meto" y no se metió. Con el stock atado a la factura, lo que sale queda registrado.
Se repone por costumbre, no por dato. El resultado es dinero parado en mercancía que no rota mientras falta la que sí vende.
Llegó el suplidor, se guardó la mercancía y la factura del proveedor quedó en una gaveta. Desde ese día el número ya no es el real.
Las tres se arreglan igual: que entrar y salir mercancía sea el mismo acto que facturarla o comprarla, y no un trabajo aparte que alguien tiene que acordarse de hacer.
La pregunta que casi nadie puede responder no es cuántas unidades hay: es cuánto dinero hay. El inventario valorizado te lo dice, y cambia decisiones concretas.
Estamos en Santo Domingo Este. Vamos al negocio, importamos tu lista de productos desde Excel si ya la tienes, cuadramos las existencias reales y dejamos el sistema arrancando con números que sirven. En el resto del país lo coordinamos contigo.
Ese primer cuadre es el paso que más gente se salta, y es el que decide si el inventario sirve o no: si el número de partida está mal, todo lo que venga después también.
Es el que lleva la cuenta de lo que tienes, sin que nadie tenga que anotarlo aparte: el stock baja con cada venta y sube con cada compra. Sirve para saber qué reponer, qué está parado y cuánto dinero tienes en el almacén. Si además factura, los números cuadran solos, porque es el mismo sistema.
Casi todo el mundo empieza en Excel o en la cabeza del dueño, y funciona hasta que hay dos personas vendiendo, dos almacenes o mil productos. A partir de ahí hace falta que el stock se mueva solo con la venta y la compra. Nosotros lo montamos y hacemos el primer conteo contigo.
Sí. Ferreterías y repuesteros trabajan con catálogos grandes y es justo donde más se nota la diferencia: buscar por código de barra o por nombre en vez de recorrer estantes.
Sí. Cada almacén lleva su propia existencia, así que sabes qué hay en cada sitio y no solo el total.
Conviene arrancar con un conteo inicial, porque si el número de partida está mal, todo lo que venga después también. Te acompañamos en ese primer cuadre.
Sí, se importan. Es lo normal: casi todos los negocios llegan con su lista en una hoja de cálculo.
Es lo mismo. No son dos programas: al facturar se descuenta el stock, y al registrar una compra se suma. Por eso los números cuadran sin trabajo extra.
El sistema se usa desde el navegador, así que necesita conexión. Es la misma condición que pone la DGII para la facturación electrónica.
Depende de cuántos puntos de venta y qué necesitas. Escríbenos por WhatsApp con lo que vendes y te decimos el precio, sin compromiso.
Cuéntanos qué vendes y cuántos productos manejas. Te decimos cómo quedaría tu inventario y cuánto cuesta dejarlo funcionando.
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