En un colmado se vende todo el día y se despacha rápido. Lo que se pierde no se pierde vendiendo: se pierde en el fiado que nadie apuntó, la mercancía que salió sin cobrarse y el efectivo que no cuadra al cerrar. Y cuando hay dos o tres personas en el mostrador, nadie sabe en cuál turno pasó.
Cada cliente con su cuenta y su fecha. La libreta se moja, se pierde y se discute; la cuenta no.
Cuánto entró en efectivo y cuánto por transferencia, y de qué turno. Si falta, se sabe dónde mirar.
El inventario baja con cada venta, así que la lista de compra sale del sistema y no de la memoria.
Un colmado no puede permitirse una pantalla lenta: si despachar tarda más que antes, el empleado deja de usarlo a la semana. Por eso la venta es de pantalla directa, con código de barra o buscando por nombre, y varias formas de pago en la misma factura — efectivo, transferencia o tarjeta — que es como se cobra de verdad aquí.
Los productos se configuran por unidad o por peso, según lo que vendas, porque en un colmado conviven el paquete y la libra.
Da igual cómo le llames al tuyo: colmado, colmadón, pulpería, bodega, minimarket o tienda de barrio. El mostrador se trabaja parecido en todos, y el sistema se configura con lo que tú vendas.
Estamos en Santo Domingo Este. Vamos al negocio, cargamos tus productos y tus precios, conectamos la impresora y el lector, y enseñamos a quien va a estar en la caja. En el resto del país coordinamos la instalación contigo.
Después, el soporte es por WhatsApp, con la misma gente que te lo montó. Es lo que más valoran los clientes que llevan tiempo.
Además de lo específico de tu tipo de negocio, el sistema incluye la base completa: comprobantes fiscales, inventario, clientes, proveedores, compras, reportes y usuarios con permisos. La caja se trabaja desde el punto de venta.
Ver todas las funcionesEl que despache rápido en el mostrador, controle el fiado y cuadre la caja al cierre, y que emita los comprobantes fiscales de la DGII. Si el sistema es lento, el empleado deja de usarlo a la semana y vuelves al cuaderno. Por eso lo montamos contigo y enseñamos a quien va a estar en la caja.
Es lo más común, y no es problema. La pantalla de venta es directa y cuando instalamos enseñamos a la persona que va a estar en la caja, con tus propios productos delante. El soporte después es por WhatsApp.
Sí. De hecho es donde más rápido se nota: con una caja y un empleado ya sabes cuánto entró, quién debe y qué hay que reponer. No hace falta ser un supermercado para llevar el control.
Sí. Cada producto se configura según cómo lo vendas, por unidad o por peso. Es lo normal en un colmado, donde conviven el paquete y la libra.
Cada cliente tiene su cuenta con lo que debe y desde cuándo, y su estado de cuenta cuando viene a pagar. Lo contamos en detalle en el fiado bajo control.
Sí, con la secuencia de NCF controlada por el sistema, y facturación electrónica (e-CF) para cuando te toque emitirla.
Lo mínimo es el sistema y una impresora térmica. La gaveta de dinero y el lector de código de barras ayudan mucho pero no son obligatorios el primer día. Los precios están en equipos POS.
Cada uno lleva su propia existencia y su propio cuadre de caja, y tú ves los dos. Está explicado en el sistema de inventario.
Depende de cómo esté clasificado ante la DGII. Para MIPYMES el plazo es el 15 de noviembre de 2026, y lo explicamos en facturación electrónica. Si estás mirando el Facturador Gratuito de la DGII, ahí contamos qué resuelve y qué no.
Vamos nosotros. Estamos en Santo Domingo Este y en la zona oriental vamos al negocio a cargar tus productos, conectar los equipos y enseñar al personal. En el resto del país coordinamos la instalación contigo.
Depende de cuántas cajas y de lo que vendas. Escríbenos por WhatsApp contándonos tu caso y te damos el precio, sin compromiso.
Cuéntanos qué vendes y cómo trabajas hoy. Te decimos qué sistema te sirve y cuánto cuesta, sin compromiso.
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